Si no es por las jugadoras, no se juega

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Las jugadoras de Villa San Carlos organizaron una colecta para viajar a Rosario y no perder los puntos. Una muestra más de que a pesar del «profesionalismo» las futbolistas se hacen cargo de otras cuestiones por fuera del campo de juego.

Villa San Carlos cayó ante Central en el Gigante de Arroyito por la séptima fecha del campeonato. El resultado en esta ocasión no fue lo más relevante para las visitantes, ya que lo importante fue que pudieron jugar. Sí, el riesgo a no poder hacerlo estaba, y las jugadoras se hicieron cargo del asunto.

El 28 de abril, poco más de dos semanas previo al encuentro ante las del Canalla, pidieron ayuda por redes sociales para juntar el dinero. Con la aplicación y bajo la consigna «invitame un cafecito» comenzó la campaña.

«Desde el club nos dijeron que no tenían la capacidad para afrontar el gasto del viaje y nosotras no queríamos perder los puntos. Se me ocurrió juntar el dinero de esta maneras, ya que había visto a algunos streamers hacerlo», expresó la jugadora Agustina Doré.

En el fútbol femenino la idea de que la vida de ellas esté alejada a la realidad, no existe. Las futbolistas muchas veces se expresan sobre ciertas cuestiones que no están relacionadas puramente con el juego y eso es valorable, pero que el partido dependa de que ellas solucionen todo, no se acerca al mínimo indispensable.

Siempre las jugadoras

El último campeonato de Primera B contó con Sarmiento de Junín y Argentino de Rosario, dos equipos por fuera de la Ciudad de Buenos Aires. Si en la primera división hay conflictos con el tema del viaje, imagínense lo complicado que resulta esta situación en la segunda categoría.

«Tuvimos que hacer rifas cuando el masculino de Morón jugaba de local, para ir a Junín y a Rosario. Algunos candidatos que se iban a postular para las elecciones nos donaron una suma pero nos faltaba muchísimo«, explica la ex jugadora de Morón, Ayelén Valor.

Lógicamente a los clubes que no son de Buenos Aires también se les presenta una complicación cuando parten a la capital del país. «A veces nos donaban lechones y con eso hacíamos rifas para poder viajar«, recuerda Candela Larrondo, ex jugadora de Argentino de Rosario.

En el caso de Sarmiento, ellas no pagaban el micro pero sí las viandas del viaje. Realizaban rifas con algunos productos del club, como camisetas, camperas y vouchers en tiendas deportivas.

Lógicamente quedó más expuesta la realidad de Villa San Carlos por ser un equipo que compite en Primera División, en un campeonato «profesional». Pero siempre, en todas las categorías, hay jugadoras haciéndose cargo de algo que no les corresponde.

Lautaro Sanchez

Lautaro Sanchez

Periodista especializado en deportes. Investigador periodístico de FutFemProf. La joya, eterna promesa.

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