Entrevistamos a Melisa García, presidenta de ABOFEM. La primera Asociación de abogadas feministas de Argentina, con alcance internacional y enfoque en igualdad de género. Hablamos sobre derechos laborales de las jugadoras, sobre qué herramientas tienen para defenderlos y la importancia de la unión entre las jugadoras.

En la entrevista se abarcaron todos los temas que atañen a los derechos laborales de las futbolistas y la igualdad de género en el deporte. Según la abogada, una de las mayores cuestiones que atraviesan las jugadoras son las grandes desigualdades, tanto en el salario como con las condiciones. «Algunos equipos no tenían ni pelotas para entrenar, tan básico como eso», contó en el inicio.

Ella, junto a otras colegas, fueron y son las representantes de Macarena Sánchez en su reclamo a la AFA por ser reconocida como jugadora profesional. Reconoció que el fútbol y sus instituciones, ámbitos machistas por excelencia, suman un obstáculo más en el camino del reclamo por la igualdad. «La primera barrera que tuvimos que sortear fue la de atravesar la instancia de que cuando hacemos un planteo significa que ‘estamos locas’«. Agregó «Tuvimos que quitarle el contenido complejo que tiene una situación de hecho y pasarla al de derecho, esto era equiparar e igualar las normas que ya existían en el fútbol profesional».

Además agregó que al momento de enviar el primer telegrama lo hicieron con mucha convicción, entendiendo que era legal, correcto y lo que correspondía. Respecto al estado actual y perspectiva a futuro sobre el proceso, no pudo dar detalles debido al secreto profesional, pero se mostró optimista. «Tenemos mucha solvencia probatoria, mucho contenido para poder demostrar realmente que lo que estamos planteando tenía sentido», dijo.

El caso Maca Sánchez, emblemático y empujón inicial de la vigente pelea por profesionalizar el fútbol femenino en Argentina, es solo la punta del iceberg. Los casos de injusticias e irregularidades son múltiples en la disciplina y no atañen a un solo club. Tal es el caso de Sol Tarsia, capitana de El Porvenir, que tras tener que ser intervenida quirúrgicamente en su espalda, recibió la noticia de que no continuaría siendo parte del plantel. «Es lamentable que hayan cortado por el lado más delgado que es sacar a la capitana para callar los inconvenientes que todavía que siguen existiendo en el club».

Otra situación de la que se están haciendo cargo desde ABOFEM se da en Rosario Central. Su arquera, Camila Roma, está intimando a la institución tras recibir múltiples presiones, directas e indirectas, para ponerle fin a la relación laboral. Según Melisa, «el caso de Roma es distinto porque se ocuparon de generar situaciones para que ella quede en un lugar de incumplimiento de contrato. Desde el club le habían garantizado las cuestiones habitacionales, porque ella vive en Buenos Aires, y de un día para el otro cambiaron las mismas normas de entrenamiento y ella quedaba imposibilitada de cumplir con la nueva normativa».

El convenio colectivo de trabajo plantea que ante un incumplimiento laboral hay que enviar un telegrama o mail a Futbolistas Agremiados quien, a su vez, deber ser el nexo entre el club y la jugadora. Es importante que todas sepan que este es el medio fehaciente para reclamar por sus derechos laborales es el telegrama. Pero también que, frente a la situación actual de confinamiento obligatorio, está permitido el envío de un mail a las dirigencias para este tipo de presentaciones.

En medio de la pandemia, otra de las grandes incertidumbres es qué va a suceder con el Torneo de Primera División. Mucho se habla respecto a la competencia masculina, en todas sus categorías, pero no se ha escuchado nada aún sobre femenino. Ni siquiera un rumor. Para la presidenta de ABOFEM, esto es un acto violento. «Lo que uno no menciona o invisibiliza es violencia. Hay una intencionalidad a no manifestarse frente al fútbol femenino. No mencionarlo y está incertidumbre con las jugadoras es volver a que tiemble esa pseudo estabilidad que habían logrado», resaltó.

Y agregó que la misma lógica corre cuando se analiza la poca difusión y las trabas que existen para la televisación. «El invisibilizar o mostrar de manera selectiva menos partidos es intencional. Lo que intentamos demostrar con la presentación con FutFemProf para cesen con la censura a las transmisiones de Vamos Las Pibas, es que están quitando un derecho, que es la libertad de prensa«.

A la hora de hablar de la profesionalización, siempre cabe aclarar que para su avance no basta solo con el pago de sueldos o viáticos. Al respecto, García expresó que «el carácter de profesional significa que podés vivir de eso. No conozco a una sola jugadora de fútbol que pueda actualmente pueda hacerlo. También deberían cumplirse las condiciones mínimas de higiene: vestuarios, espacios de concentración, canchas donde deberían jugar y entrenar, las horas de descanso y alimentación necesarias».

El abuso de poder es muy peligroso, como la violencia simbólica o la psicológica, que a veces son imperceptibles y terminan reflejándose en lo físico. Respecto a estas situaciones naturalizadas y que aún continúan siendo soslayadas en el ámbito del fútbol femenino, recalcó que es muy importante que la lucha sea colectiva, interdisciplinaria y unificada. «No hay nada más lindo y sincero que la unión entre las jugadoras de fútbol«, expresó.

Para cerrar, dejó un mensaje para todas las futbolistas: «El simple hecho de calzarme los botines, una camiseta de un club e ir a un lugar de entrenamiento ya las vuelve trabajadoras y de ahí en adelante son pasibles de TODOS los derechos».

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